la teoría

teoría Particional

La teoría de la partición es una teoría global acerca del Universo, en concreto de su origen (naturaleza) y de su estructura tal que:

Llamaremos ley de partición o de creación a:   ”el universo es una partición del vacío en donde se producen los polos eléctricos o elementos inversos. Siendo la única posible definición del inverso como lo que difiere a otro inverso”.

 Existirá una ley de recursividad: “podrá haber sucesivas particiones, siempre sobre la primera o anteriores”.

De las partes generadas se forma inmediatamente una estructura matricial de interacciones, interacciones de “todos con todos”, como la mas sencilla estructura espacial posible. Y de esta estructura matricial se desprenderán una serie de principios:

1.  Principio matricial: las partes se relacionarán entre todas ellas, generando una estructura matricial. Como la mas sencilla de las estructuras posibles de partes de algo.

2.  Principio de simetría geométrica: el total de distancias entre elementos será constante en la matriz.

3.  Principio de discrecionalidad: existirá un número limitado de maneras de ordenar dicha matriz, como consecuencia del anterior principio.

4.  Principio de simetría de centro: cualquier parte o elemento podrá considerarse centro de la matriz, en cumplimiento de la naturaleza expresada en el anterior principio.

  1. Corolario de movimiento: cualesquiera dos elementos observados desde un tercero, habrán de tener un movimiento cíclico circular con un único centro de masas en cumplimiento del anterior principio.
  2. Corolario de excentricidad y área barrida: en caso de elementos compuestos, el movimiento cíclico u orbital podrá ser excéntrico o cónico, siendo su área barrida constante.
  3. Corolario de cuantificación:  tercera ley de Kepler o de gravitación universal (R3 = T2).

5.  Principio de causalidad: existirá una velocidad máxima que será la causante de la simultaneidad o causalidad necesaria para un universo lógico.

6.  Principio de trayectoria: las trayectorias de los elementos en caso de cambio de los valores de sus vectores, será un cálculo maupertusiano entre todos ellos. (o de Feymann)

 (… las tres corolarios (a, b, c) representan las tres leyes de Kepler)

 

 Tenemos pues que la ley de partición y la recursiva son las que definen el universo que habitamos en donde el origen es la separación o partición de lo que ya hay: el vacío. Para poder hacer algo así es necesario separar dos cosas que sean opuestas pues de esa manera, al juntarlas obtendríamos otra vez la nada o el vacío absoluto.

  • Primera partición:           
  • Segunda partición:          

Pero para ello es necesario incurrir en una paradoja: generar dos inversos. Las paradojas han sido siempre la manera de detectar contradicciones o incompatibilidades… y es eso precisamente lo que hace falta para generar algo de nada. La creatividad está en la propia naturaleza contradictoria, opuesta, o incompatible.

Que ocurriría si en la Naturaleza no hubiera tal cosa, pues que esta teoría no se vería correspondida por la observación. Sin embargo es mi opinión que, la naturaleza última de la electricidad es, de una manera exacta, esta definición de opuestos (o inversos). Es decir que una de las mas conocida fuerzas o fenómenos de la Naturaleza es en esencia contradictoria y capaz de ser creativa en ese sentido “absoluto”.

Que pasaría si esta electricidad es el centro o lo elemental de nuestro universo, es decir que alrededor de ella (sus elementos) se construye nuestro universo. Una teoría tal tendría a estos polos o partículas elementales como las partículas elementales o elementos mas simples de la matriz: todo estaría construido de ellos.

La misma naturaleza particional generaría un mayor número de elementos, pasando los simples polos (+) y (-) a los electrones y positrones [ (+-) / n ], cuya definición no podría ser otra que elementos inversos unos de otros… sin ninguna otra atribución mas que la carga (por la primera partición) y la posición (debido a la segunda partición). En nuestro universo el resto de las cosas, sea el concepto que sea, deberá de ser emergente de esta ley principal y de su corolario recursivo. Espacio, movimiento, fuerzas, masa, estructuras estables, gases, cristales…

El resto de los principios han de ser siempre consecuencia de los que les preceden, como una resultante derivada de esta creación de la inversa.

todos con todos

la organización mas sencilla de todas en una partición sería la que relaciona a todas las partes con todas las partes… una matriz

Así tendríamos como primer principio o principio matricial que una partición de cosas debería de interactuar entre todas esas partes sin restricción. Cada condición adicional a esta sería una complejidad axiomática frente a la sencillez del “todos con todos”. La estructura íntima de una partición sería una matriz de elementos. Y esta estructura generaría una característica que considero fundamental y que es necesaria y experimentalmente constatada cual es la “no localidad”. Cada elemento está constituido por un vector en el que se alojan cada una de las relaciones posibles (n), de manera que está relacionado con el resto de los elementos de la matriz. Ninguna interacción entre cualesquiera elementos pasa desapercibida para el elemento en cuestión.

Cada elemento de esta partición ha de ser cuantitativamente igual al resto, es decir que la carga negativa de un elemento (electrón) ha de ser tan negativa como positiva la carga positiva de su elemento inverso (positrón). Obtenemos gracias a esta condición dos características de nuestro universo (observable): isotropía general del mismo y curvatura que cierra el mismo como una superficie (tridimensional) de Poincaré. Los vectores (filas y sus columnas) de M sumarán lo mismo: Σ vi = ctte para todo vi є M.

En contraste con la naturaleza actualmente contemplada de un espacio tridimensional, infinito y continuo, que se requiere “previo” a depositar en el los elementos o partículas del universo. Naturaleza que se antoja dual y por lo tanto compleja.

El segundo principio sería el principio de simetría geométrica que dice que el sumatorio de las casillas de la matriz, es decir, el total de las distancias (espacio) es constante. Se deriva de la partición: en la primera se generaría una distancia que no sería más que un requisito imprescindible para la “separación” de las partes. Esta distancia puede ser cualquiera y no resulta importante más que el hecho de que exista. En la segunda partición tendríamos esa unidad inicial dividida en tantas partes como elementos de la matriz “n”. El hecho de que permanezca constante no sería mas que un requisito de sencillez: cualquier modificación de la misma sería un principio adicional a sumar al de partición.

Sin embargo, este principio sencillo, otorga la condición de ser una geometría en la definición amplia de Klein, o por lo menos no interrumpe el poder serlo, (como veremos en el apartado segundo, en el punto de “estructura o geometría del universo”). Hay un conjunto que no varía (M) en donde se inscriben las operaciones de grupo, lógicas o causales, que generan la geometría. Estas operaciones son básicamente dos: los movimientos armónicos simples (cuando consideramos dos objetos, que serán complejos si son mas de dos) y los choques. Ambas operaciones generan simetrías al ser del tipo: GxG→G, por este principio o la ley de “acción y reacción”. Si la distancia total de la matriz variase tendríamos no un conjunto sino muchos conjuntos en donde no se llegarían a establecer simetrías, por lo que la operación de grupo dejaría de serlo.

En ambos tipos de operaciones se generan cambios en las “casillas” de la matriz, sin embargo el sumatorio de la misma permanece constante: esta característica es la que consideramos que le otorga la condición de “geometría” a una disposición matricial.

suma de casillas constante

suma de casillas constante… lo que hace que el espacio sea estable: el total de las distancias entre los elementos de la matriz será siempre el mismo

Sin embargo, este principio fundamental de una matriz hace que el modelo de universo no pueda ser tipo big bang, no cabe que el espacio en si aumente o disminuya, sino que quede siempre constante. No existiría, pues, expansión del universo, y menos aún una expansión acelerada. Por otro lado nos ahorraríamos los conceptos de energía y oscura, además de la constante cosmológica como ley de Hubble, de manera que se quedaría tal y como Einstein la definió en un preincipio… como necesaria compensación a un universo estático (que no lo es).

De este principio se derivaría la tercera de las leyes del movimiento de Newton y sería la razón subyacente del principio de conservación de la energía.

Tenemos una matriz M con suma de sus casillas constante que como veremos en el cuarto principio de “simetría de centro” significa que cada elemento de la matriz (partícula) tiene una suma constante de su vector: ∑vi = ∑ {a1, a2, …, an} = ctte. Con un vector cuyo peso dentro de la matriz es igual para todos tenemos que ningún observador sea privilegiado, dando un valor adicional al principio de equivalencia.

La existencia de una unidad mínima de distancia evita la generación de los “infinitos” en los cálculos cuánticos o de lo microscópico, además de evitar el “caos” matemático. Por otro lado, en el caso de que el electrón sea siempre corpuscular, es decir cásico, que es la tesis mantenida en este escrito, sería necesario que no sobrepasase la velocidad de la luz en el caso de un acercamiento entre dos partículas elementales. Así, en el caso del positronio, antes de que las dos partículas se “encuentren”, se llegaría a superar la velocidad de la luz siempre y cuando no exista un límite en ese acercamiento. En el caso de un espacio continuo, las pareja de partículas debería de “dar un salto” desde aproximadamente (re) para no sobrepasar esa velocidad límite (c) para encontrarse una a la otra, momento en el cual se transforman en dos fotones entrelazados a la velocidad de la luz.

Vistos estos dos primeros principios, que parecen cumplir el requerimiento de Ockham, o de simplicidad, el tercer  principio o principio de discrecionalidad sería el que nos advierte de una naturaleza limitada en cuanto a las posibilidades de orden o de variaciones en la matriz. De una partición (limitada), parece que no debería de surgir sin más una característica de infinitud. Parece mas realista el considerar que de una serie de partes ha de surgir una variedad finita de opciones que no serían otras que el número de posibilidades de ordenar dicha matriz con la distancia total como un invariante.

→  una “n” finita genera una limitada manera de ordenar M

Podríamos extendernos en este análisis del continuo y del requerimiento de los infinitos como consecuencia inmediata, Cantor analizó con suficiente profundidad este cuerpo de la matemáticas y de ello surgieron las primeras contradicciones o paradojas de la matemática que llevó a los matemáticos de aquella época a querer generar un cuerpo lógico o coherente de las mismas. Los distintos intentos de intuicionistas, axiomáticos y logicistas acabaron con la demostración de que no podía llegarse a una formulación de unas matemáticas consistentes y completas mas allá de la lógica de proposiciones.

Los formalismos los veremos en la última parte de este escrito, sin embargo, el estudio de los mismos sugiere dos cosas: que los infinitos no parecen demasiado “lógicos” y que lo que si parece coherente es la lógica elemental, que fundamentalmente consta de dos elementos: verdadero y falso… lo que nos sugiere una naturaleza inversa o completamente contradictoria.

El estudio de los números nos llevará, una vez mas, a la constatación de que algo positivista o axiomático (a priori), no parece sugerir nada controlable. Al igual que Gödel con su aritmetización, el estudio de la función de distribución de los números primos nos puede dejar entrever que las “cosas” que no están indiciadas, es decir que no provienen de una partición, no parecen tener las características de completitud y de consistencia; ambas muy recomendables para la visión lógica de las construcciones. Podríamos decir que los números (todos ellos) son una “partición de un eje o línea infinita”, de manera que son lógicos desde un punto de vista “local”, sin embargo carecen de consistencia desde un punto de vista “no local”. Así tendríamos unos elementos que son sistemáticos, pero que no son lógicos…están referenciados (indiciados) respecto a algo infinito (línea o eje infinito), que en si mismo carece de lógica y sobre todo de representación en la Naturaleza. La implicación filosófica de esta afirmación atenta contra tona la aritmética, colocándola en un plano meramente local y reduciendo su función a la resolución de los problemas “locales”… y creo que es esto, precisamente, lo que fue debatido en su día por Hilbert en el Congreso de 1900 y en los años posteriores… las paradojas que surgen de los números, sobre todo desde la teoría de conjuntos de Cantor, y el hecho de no haber encontrado solución, sino quetodo lo contrario (Gödel): de la incompletitud de la matemática en el momento en que ésta axiomatiza a la aritmética, es decir, en cuanto sobrepasa a la lógica mas elemental o proposicional. La matemática “está mal” en cuanto se la aritmetiza, es decir en el momento en que pasamos de la definición de la lógica a representarla con números… no resiste un análisis de coherencia, o por lo menos, resulta demostradamente imposible el comprobar su consistencia.

Personalmente creo que los números “están mal”, que no representan al universo en el que vivimos, sino que son un eîdos platónico útil para la resolución de problemas locales. Es necesaria la indiciación, la referenciación a un conjunto “no local” que, evidentemente no puede ser infinito, sino acorde con la Naturaleza que nos rodea (siempre finita). La expresión que he adoptado para ello es partición, como podría ser cualquier otra.

Un espacio tridimensional y de ejes infinitos no parece lógico por ninguna de las partes: en primer lugar, el número de tres dimensiones no guarda lógica ni sentido de ningún tipo, pero la característica de infinitud de los ejes guarda todavía menos. Que cualquiera de las porciones de un eje sea igualmente infinito es un enigma para todos.

Por otro lado la noción de un espacio discreto deja fuera de juego a la figura del caos matemático. Si tenemos la suficiente precisión para medir correctamente los sistemas, no tendremos el problema del caos: siempre existirá una respuesta correcta.

Frente a esta manera de representar el espacio, podemos tener otra mas sencilla como es la matricial, anarquía extrema. Miraremos mas adelante algunas de las consecuencias de ambas geometrías intentando dar respuesta a la razón de tener como buena una geometría de Euclides hoy día, por muy enriquecida que esté gracias a Bolyai, Lobachevsky, Riemann, Poincare y otros, hasta la magnífica definición de Klein en la que si se prescinde de este concepto cartesiano para pasar a un concepto puramente   algebraico donde la representación carece de sentido.

Una matriz simétrica en su diagonal creo que cumpliría los requisitos de Klein, sería lógica y creo que explicaría con mayor sencillez los fenómenos de la Naturaleza.

El cuarto de los principios o principio de simetría de centro no es mas que constatar el hecho de que en una representación matricial no resulta necesario el concepto de “centro”, cualquiera de los elementos de la matriz puede considerarse centro válido. Tendríamos que en una matriz podemos “representar” gráficamente a la misma de tantas maneras como elementos tenga, poniendo sucesivamente a cada uno de ellos en el centro de dicha representación: todas serían válidas y todas serían distintas. Esta geometría sería difícil de visualizar acostumbrados a una representación cartesiana en donde cada uno tenemos “sitios fijos” respecto a unos ejes prestablecidos.

Sin embargo, al tener una visión euclidiana del espacio, cuando lo observamos se generan una serie de paradojas de difícil solución. El hecho de que desde la tierra veamos un universo simétrico y equidistante en nuestro derredor es algo explicado solo vagamente por un espacio de Riemann o por unas superficies de Poincarré que no parecen que posteriormente se confirmen de una manera incontestable. Parece que habitamos un universo plano pero necesitamos una curvatura… parece que tenemos un espacio de tres dimensiones pero necesitamos una cuarta para generar una esfera de Poincaré…

Una matriz explicaría de una manera sencilla el hecho de la curvatura, el hecho de un universo cerrado y conexo… eso si, no sería necesaria la expansión, de manera que la teoría del Big bang, aceptada de una manera bastante generalizada no parecería posible. Viviríamos en un universo estable en su dimensión, sin expansiones y sin posibles contracciones, donde la energía oscura y la materia oscura no harían falta pero donde se necesitaría una explicación al efecto doppler de la luz, no por “alejamiento”, sino quizá por movimiento orbital (normal o a 90 grados).

Como anticipabamos en el segundo principio, tenemos una matriz M con suma de sus casillas constante: ∑vi = ∑ {a1, a2, …, an} = ctte. de manera que con un vector cuyo peso dentro de la matriz es igual para todos tenemos que ningún observador sea privilegiado (principio de equivalencia). De aquí se puede conjeturar que una matriz M que es la adjunta de un grafo y cuyos vectores suman una constante es un homomorfismo de una geometría cerrada de Riemann con curvatura constante.

Dentro de este cuarto principio trataremos tres cuestiones cruciales para la física: el movimiento, la excentricidad u órbitas cónicas y la constante del área barrida, y la cuantificación de estas medidas. Estos tres corolarios representan a las leyes de Kepler, en donde se basan las tres leyes del movimiento de Newton y la de gravitación universal.

Para todo elemento (δi) de la matriz (M) existe un grafo (Gi) en donde δi es centro:

cuarto principio

geometría matricial, implica ser siempre el centro sin necesidad de la visión de Riemann ni de Poincare

El primero de los corolarios o coda del movimiento es el eje principal que engarza la teoría de la partición con la física clásica. Prácticamente toda la física está desarrollada en torno a este factor o efecto: el movimiento. Analizar éste es una cuestión crucial, hemos dedicado un capítulo entero en la segunda parte de este escrito. Resulta fundamental unificar el concepto de movimiento lo que nos llevaría, de facto, a unificar las fuerzas o las curvaturas del campo. Si la razón original de Newton era que los cuerpos actuaban como si hubiera una atracción entre ellos, Einstein nos dio una razón diferente que no es otra que la curvatura del espacio. Con el cuarto principio de esta teoría, atribuimos el movimiento a la necesidad de que se cumpla taxativamente la característica geométrica de ser una matriz en donde todo elemento es verdadero centro. La velocidad será estándar y tendrá una diferencia entre la primera y la segunda partición que será función de  “n”.

Que ocurre con las fuerzas nucleares. Podríamos considerarlas como un fenómeno “emergente” cuya razón subyacente ha de ser la electricidad. Si de alguna manera un protón positivo pasara la frontera de distancia con otro protón (y resulta válido para toda partícula del mismo signo), quedaría en una especie de limbo o de doblez de la propia matriz, en donde la fuerza eléctrica ahora jugaría como unión entre las mismas en lugar de ser repulsiva… a la manera de un clip de cinturón o de dos hula hoop’s solapados.

Es decir, en el caso de que dos positrones pasaran a un doblez detrás de la matriz, su m.a.s. generaría una repulsión de la que no podrían volver. En una dimensión se ve de manera sencilla: si en un túnel dos tuneladoras se encontraran, chocarían repeliéndose ambas… pero si ejerciéramos tal fuerza sobre ellas que pasaran una a través de la otra, entonces no podrían volver hacia atrás por el mismo motivo. Sería necesario para este argumento que la distancia fuera “cero” entre ellas y que aún así la una quedara apantallada por la otra. En este caso tendríamos que dos vectores comparten la misma información, serían idénticos, aún cuando uno de ellos quedaría solapado (apantallado) por el otro. Esta estructura haría que quedaran enganchados o unidos de la misma forma que lo están los protones, pero no sería necesario una segunda fuerza, la misma fuerza de electricidad haría el trabajo en sentido (repeler) y en otro sentido (dejar detrás o enganchar): como lo hace un arpón de muelles o una pistola de flechas de juguete.

El ajuste que existe entre la fuerza electromagnética y las fuerzas nucleares podría venir de esta manera de enganchar y desenganchar estructuras, combinada con el efecto de la discrecionalidad que le otorgaría la necesidad de cierto ajuste.

Si las causas de los fenómenos nucleares y de sus fuerzas son debidas a esta flexibilidad de la matriz (M) que permite colocar otro elemento con un vector idéntico (M*), solo nos quedarían las dos fuerzas no locales (electricidad y gravedad). El hecho de que el magnetismo no sea más que la versión relativista de la electricidad nos dejaría con las fuerzas unificadas bajo el principio de partición. Al ser dos particiones, ambas fuerzas se conjugan en la matriz M.

El movimiento y las fuerzas tienen un tratamiento específico en la segunda parte de este escrito.

Fuerzas:

Así tenemos que la fuerza eléctrica es mayor que la gravitatoria en una escala en función de “n”:   FG  = FЄ / (n1/2)  . Que sea n1/2 en lugar de “n” puede ser por la manera que tenemos de medir me, indirectamente mediante un campo magnético, o por el hecho de existir una disposición matricial del espacio que hace que con n1/2 sea suficiente para “colocar” a todas las partículas en el espacio que observamos.

orbitas... pura geometría

órbitas … como pura geometría

La fórmula de Coulomb y la de la gravitación universal, no sería mas que la consecuencia de tener que realizar una órbita con centro común de tal manera que se respete el principio de simetría de centro que dice que toda partícula es auténtico centro de la matriz. La manera de “ver” como este principio se cumple da como resultado el movimiento en si mismo, como un movimiento armónico simple entre dos elementos (que sería un m.a.complejo en el caso de tres o más), ya sea de dos partículas cargadas como resultado de la fuerza eléctrica y de dos partículas con sin carga como correspondiente a la fuerza de gravedad: (raíz de “n”) veces menor.

La segundo de los corolarios o corolario de excentricidad y de constancia del área barrida no es más que una reedición de una parte de la primera ley de Kepler y la segunda de ellas. El movimiento descrito por el principio de centro ha de ser una perfecta circunferencia en el caso de que las partículas que lo formen sean simples (electrones o positrones), o que su composición sea simétrica respecto del otro cuerpo de la órbita. Que ocurre cuando los elementos del cuerpo “a” tienen órbitas diferentes respecto al cuerpo “b” y producto de un choque quedan atrapadas en el mismo cuerpo… la órbita resultante será excéntrica respecto al cuerpo “b”. Esto es lo ocurrido al formarse los planetas del polvo de estelar, no siempre el cuerpo resultante del colapso de la nube estelar es perfectamente simétrico respecto de otro cuerpo del que queda orbitando, sin embargo, estas formaciones suelen tener poca excentricidad, salvo casos de choques entre cuerpos semejantes, donde la excentricidad puede ser muy acentuada.

areas barridas

la suma de órbitas circulares y sus ciclos dan como resultante una cierta excentricidad

En estos casos se llega a un m.a.s. complejo, en donde las velocidades y los radios varían, pero en donde la velocidad por el radio es una constante que nos hace ver estas órbitas cónicas como casos particulares de una circular perfecta con velocidad constante que es el caso sencillo inicialmente descrito en el coda de movimiento.

El perihelio no es mas que el resultado de la necesidad del centro común de masas de los elementos orbitales… en cumplimiento de la simetría de centro. Existiendo un radio medio de las órbitas aún en el caso de que éstas sean excéntricas.

El tercer corolarios es la tercera ley de Kepler, de la que se deduce la ley de gravitación universal, y no es mas que la constatación cuantificada de las dos anteriores, la constante de de gravitación dependerá del sistema de unidades elegido.

Pero no solo la ley de gravitación, sino que también se deduciría la ecuación de Coulomb, ambas referenciadas a la distancia y a las unidades de masa y carga de las partículas elementales (electrones y positrones). Este es el sentido de la coincidencia en ambas fórmulas. Solo difieren en lo referente a la cantidad de fuerza que expresan cada una, lo que es deducible por el número de unidades de partículas elementales “n” ( f(n)= √n):

  • Fuerza eléctrica:                     
  • Fuerza gravitatoria:               

La raíz de “n” es el radio máximo del universo (aprox  1027 m) y es la distancia máxima que tiene una casilla de la matriz. La distribución de distancias en cualquiera de los vectores viene dictado por la distribución de distancias en una superficie de cerrada de Riemman (disco elíptico de Poincaré) que será una distribución de gauss en donde la máima cota es precisamente la √n.

quinto principio o principio de causalidad se refiere a la opción de que entre dos elementos de la matriz exista un intercambio de información como es el caso de que en un sistema atómica exista un salto de energía debido a su estructura cuántica… como se comunica este sistema “a” con otro sistema “b” que pueda necesitar dicho aporte de energía.

Este principio nos dice que todas esas interacciones (a distancia) se transmiten mediante un “información” que viaja a una velocidad estándar. De manera que no pueda haber nunca una incoherencia en la cadena de causa-efecto. Esta información no es otra cosa que los fotones, que constatan el valor de la energía a transmitir y que serán múltiplos de la estructura mas elemental de los “sistemas atómicos”, es decir, la distancia radial entre el protón y el electrón de cortejo (ao), dicho en términos de energía, la energía de Planck (h).

La velocidad de la luz, tal como se expone en la segunda parte de este escrito, en el apartado que habla del problema de la mecánica, es un estándar absoluto o límite que supera en un escalón mínimo el máximo al que se puede llegar mediante una “órbita eléctrica”, es decir dos partículas elementales con cargas inversas a la distancia unitaria mínima, que es aprox. 299.792.280 m/s.

Velocidad máxima + ε = velocidad de la luz “c”

Si el espacio no fuera discreto y por lo tanto no existiera una unidad mínima de distancia (re), un electrón que interaccionara con un positrón alcanzaría la velocidad de la luz y la sobrepasaría  en el momento en que la distancia fuera inferior a ese radio (re≈ 2,8E-15), antes de que ambos contactasen, incumpliendose un principio de relatividad.

Cada partícula en el universo tiene un tiempo diferente: no hay simultaneidad instantánea en el universo, sino que por el contrario, para que exista esa simultaneidad debe de haber un lapso de tiempo entre cada dos partículas, ue vendrá gestionado por la velocidad “c” de la luz.

"c" como principio de causalidad

“c” como principio de causalidad… no existe simultaneidad, sino que por el contrario existe un tiempo diferente en cada lugar del universo

Este principio es el que genera todos los fenómenos relativistas, al tener que cuadrar (ajustar) las velocidades relativas cuando hay mas de dos actores en juego a ese límite que no respeta la proporcionalidad sino que es hiperbólico en lugar de lineal. La transformación de Loretz respecto a un eje inercial y la curvatura del espacio respecto a un objeto masivo (siempre bajo movimiento relativo de las partes) es este ajuste al canon de una velocidad que es un límite pero que es finita por la necesidad de causalidad matricial.

La relatividad es la triangulación de velocidades bajo el principio de una velocidad máxima que las pondera: “c”.

El sexto principio o principio de trayectoria será deducible, como todos los aquí vistos, del primer principio, es decir de una geometría que es matricial y no de Euclídes, y constata el hecho de que no existe espacio… ese espacio euclidiano, tridimensional (con o sin variaciones de Riemann) y por lo tanto “sólido”. Sino que solo existen las distancias entre los elementos de la matriz. En este escenario, la trayectoria de los elementos es de Maupertius, viajan por todos los sitios posibles, eso si que sean igualmente cortos o simétricamente cortos.

Es decir que en el caso de que existan dos (o más) trayectorias simétricas y siendo ambas las menores posibles,… transitará por ambas… que es precisamente lo que ocurre en el experimento de Young con los fotones y lo que ocurre también en los experimentos de rendijas con los electrones. Sin embargo, en los casos en los que los elementos no son simples como son el caso de los fotones y de los electrones, sino que poseen una estructura interna que hace que existan múltiples o constantes interacciones por unidad de tiempo, en ese caso la trayectoria “parecerá” sólida, pues describirá una única posible trayectoria.

Esta es la razón de que en lo grande (vida cotidiana y cuerpos celestes), la experiencia y la intuición nos describan un espacio sólido tridimensional euclidiano y que sin embargo en lo muy pequeño le atribuyamos la característica dual de corpúsculo y de onda simultáneamente a la materia. Lo cierto es que las partículas no son duales, son siempre corpúsculos puntuales o con dimensiones… lo que es “diferente” es el espacio a considerar… que no será tal sino un espacio que “emerge” de las múltiples interacciones matriciales.

En el segunda parte de este escrito, en el apartado sobre “el problema de la física cuántica” se habla de esta característica que, junto con el principio de incertidumbre ha puesto las bases de la física cuántica. Los fenómenos de interferencia producidos por fotones y electrones tienen una explicación en base a una “variable oculta no local” cual es una nueva geometría que afecta al entendimiento de la totalidad del universo.

La física cuántica en sus principios mas fundamentales: dualidad e incertidumbre , son la consecuencia de las trayectorias calculadas por el principio de mínima acción.

trayectorias Maupertuisianas

trayectorias duales o de Maupertuis … consecuencia de una geometría matricial. No hay necesidad de que las partículas sean ondas.

Trayectorias simétricas de una partícula simple (electrón – positrón o bien de un fotón): las trayectorias de trazo fino (I,II,III y IV) chocan contra la pantalla. Solo las de trazo grueso color azul pasan por las rendijas, al ser simétricas el electrón pasa por ambos a la vez… interfiriendo consigo mismo y llegando a la pantalla donde se le detecta (punto “b” simplificado)

Esquema de la teoría:

esquema de los principios

la geometría “genera” los fenómenos de la naturaleza… de ella “emerge” el movimiento, la relatividad, etc…

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7 respuestas a la teoría

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