el movimiento

el movimiento

El movimiento es el hilo conductor en la física, abarca lo macroscópico (astronómico) y lo microscópico (estructura de la materia, partículas elementales… física cuántica).

El “principio de simetría” visto en la primera parte del escrito nos dice que todo elemento de la matriz es verdadero centro, a consecuencia de ello cualquier observador tendrá una visión de otros dos elementos que será dinámica, con un movimiento cíclico (m.a.s.) con un único centro de masas común. Esto es el principio visto con anterioridad denominado “principio de movimiento”. El mas sencillo de todos ellos es la circunferencia que corresponderá a partículas elementales. La descripción aristotélica de circunferencia es muy interesante al describirla como el único movimiento continuo pues parte y se dirige a “a” simultáneamente: se mueve hacia el punto del que parte… se aleja acercándose, de manera que aquellas partículas que lo siguen siempre participan de un mismo punto (centro de masas) en donde se les puede situar perennemente:

… partición → matriz → simetría de centro → movimiento orbital…

Esta razón subyacente y de naturaleza geométrica del movimiento será válida tanto para los objetos grandes o celestes en referencia a la gravedad como para las partículas elementales movidas por el electromagnetismo en las distancias cuánticas y nucleares. El radio entre dos objetos será la “razón” de todo movimiento. Así electromagnetismo, física cuántica y gravedad se regirán por este principio único.

Movimiento y Єlectricidad:

Con las partículas elementales (con carga) se opera entérminos de la fórmula de Coulomb, equivalente a la de gravitación universal, pero los principios son los mismos con la única diferencia del grado de movimiento (potencia de la fuerza). Ese grado, como ya vimos es de 1042 (aproximadamente). El movimiento producido por la electricidad será función del radio (según la ley de Coulomb).

m.a.s. eléctrico:

mas electrico

.

Movimiento pendular (equivalente):

pendulo

.

Una cuestión diferencial respecto a la gravedad es que el tipo de movimiento es de una sola dimensión y por lo tanto describen trayectorias planas (pendulares), frente a la trayectoria circular de un cuerpo masivo o no elemental. La razón no es otra que la diferencia de potencia entre ambas fuerzas, donde la mínima fuerza eléctrica (Runiverso) es mayor que la máxima fuerza gravitacional (re), siempre respecto a unidades elementales (electrones y positrones y sus interacciones).Y por otra parte el hecho de que haya dos polaridades, con una sola, cada partícula atraería a las demás, generándose un “fondo de atración universal” a modo de lo que es la inercia en términoas de gravitación… es decir no existiría el apantallamiento eléctrico que si sufren las partículas cargadas con electricidad. La doble polaridad hace que la interacción entre dos partículas sea “solo” entre ellas dos y dejen al resto de las partículas del universo fuera de esta interacción. Ello sumado a la potencia de esta fuerza frente a la gravitatoria, hace que no pueda haber órbitas cónicas en el caso de la electricidad. Para que exista una órbita circular en el caso de partículas cargadas ha de haber un “truncamiento” positivo de la misma.

Así tenemos que en el centro del protón existen dos positrones y un electrón central que describen una órbita (circular) al estar trabados por la característica discrecional de la distancia. En el caso de que no lo estuvieran, uno de los positrones llegaría con anterioridad a contactar con el electrón central produciéndose una reacción positrónica, quedando suelto el segundo positrón. La velocidad es cercana a la de la luz y la masa percibida se corresponde con la energía relativista a dicha velocidad, arrojando el saldo de la masa del protón. Vemos pues que en el ámbito atómico (nuclear), el movimiento está regido por la mecánica clásica (relativista), de la misma manera que el electrón orbital como veremos a continuación.

Dibujo del protón, su movimiento (≈c), y su equilibrio (discrecionalidad):

equilibrio del proton

.

Los dos positrones y el electrón central del protón, núcleo del átomo genera un fuerte campo magnético debido a la velocidad de los positrones, ésta campo magnético será activado por la velocidad de caída del electrón de cortejo, hasta llegar a un equilibrio entre la atracción eléctrica y la repulsión magnética. Esta repulsión deberá de ser ajustada de la ecuación relativista del electromagnetismo.

Movimiento y equilibrio en el átomo:

equilibrio en el atomo

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El magnetismo en las ecuaciones de Maxwell y la propia ecuación relativista del magnetismo (o ecuación de la electricidad relativista) están referenciadas a la experimentación con circuitos (circuitos forzados) por donde las partículas elementales (electrones) circulan como coches por una autopista de la que no pueden salirse. Así como la ecuación de Coulomb se refiere a cargas libres, las llamadas ecuaciones del electromagnetismo están circunscritas a cargas elementales circulando “forzadamente” por conductores, conductores que tienen una estructura atómica (f {re, ao})

Las ecuaciones del magnetismo relativista de los circuitos forzados deberían de ser la misma que para el caso de partículas libres de conductores (caso del electrón cayendo hacia un protón) y de la comparación entre ambas surge la necesidad de “ajustar” la llamada constante magnética en el caso que nos ocupa.

Así, la constante será distinta en circuitos macroscópicos donde son válidas las ecuaciones de Maxwell de la constante en circuitos nucleares, donde esta ecuación ha de ser modificada en ese orden ao o radio de Bohr (veremos este ajuste en el apartado “equilibrio del átomo”).

Por lo tanto, en el tratamiento de lo muy pequeño tenemos que desarrollar una física exactamente igual a la que utilizamos en lo muy grande, teniendo solo que cambiar la “magnitud” de la fuerza (ya sea eléctrica o gravitacional) y hacer los ajustes necesarios para cada caso. Los casos del protón y del electrón orbital los veremos con mas detalle en los dos capítulos posteriores donde se analizan sus equilibrios.

Velocidad de la luz:

La velocidad de la luz es un estándar universal, que sitúa a todos los elementos de la matriz en un mismo instante. Ello quiere decir que si consideramos que el tiempo es uno para todo el universo y simultáneo, la velocidad de la luz sería infinita. Como ésta es concreta (3×109), nos sitúa en un universo que tiene un tiempo diferente para cada una de los elementos que lo componen y creo que esta es un correcta descripción del universo en el que vivimos.

( como puede observarse en la Figura 1 del apartado I. Teoría de la Partición en el principio 5º sobre  “causalidad”)

Tenemos así un universo coordinado y simultaneo siempre que la distancia se contabilice “a la velocidad de la luz” cuando hablamos de tiempo. De esta manera conseguimos un universo racional, donde las causas precedan a los efectos, en un encadenamiento lógico. O bien puede decirse que la “necesidad” de que el universo sea lógico (causal), hace imprescindible la existencia de un mecanismo que haga simultáneos los sucesos… y ello genera, por pura “ley de la mínima acción de Maupertuis”, que exista una velocidad que coordine todo el aparato.

La velocidad máxima a la que la materia (los elementos de la matriz) pueden llegar es la resultante de aplicar la fórmula de Coulomb entre dos partículas elementales (electrón y positrón) a la menor distancia posible, que no es otra que la distancia que mide el universo dividido entre la raíz del número de elementos (1042) y que en metros es el radio del protón (re = 2.8×10-15) arrojando una velocidad de 299.792.280 aproximadamente. La velocidad de la luz solo ha de cumplir el requisito de ser mayor que ésta para que su estándar no pueda confundirse con ninguna otra velocidad, siguiendo el principio de mínima acción. La velocidad de la luz respecto a la velocidad del electrón dentro del protón es de [v + v·(6×10-7)]. Es decir que la velocidad de la luz es el siguiente posible salto respecto a la mayor velocidad posible de los elementos de la matriz y es la que adoptan las interacciones entre éstas a través de los fotones y de los neutrinos.

Una vez más, el criterio básico de análisis son las relaciones entre dos elementos de la matriz las órbitas (equivalente a una casilla de la misma). Con Newton perdimos este escenario de interacciones entre elementos pues él referenciaba el movimiento a la “energía” (primera ley de inercia)… ganando un gran potencial de cálculo, pero perdiendo fuelle en el análisis de la Naturaleza.

Es mi opinión que el “tiempo” como tal realmente no existe, no es mas que la consecuencia de los períodos orbitales y de las interacciones entre los elementos del universo y consecuentemente la necesidad de reflejar esto de una manera lógica: causal o determinista. La velocidad de la luz sería suficiente para conseguirlo, así, ninguna partícula con masa podría llegar a desplazarse a esta velocidad pues necesitaría una energía infinita. La velocidad “c” es, de hecho, infinita, otorgando simultaneidad al universo. De manera que dos acciones que disten en el tiempo lo que tarda un fotón en recorrerlo serán virtualmente simultaneas, y lo serán necesariamente para que exista causalidad (lógica) en el universo, de ahí que “c” sea infinita aun siendo una cantidad numerable (3·108 ms-1)

C = 299.792.458 = ∞

                                                                                                           … literalmente un estándar !

 El hecho de que exista una velocidad equivalente al infinito, un máximo inalcanzable genera la transformación de Loretz, es decir la relatividad. Que afecta a la medida de la masa, a la de la carga y al tiempo, o a las medidas de las partículas.

Relatividad:

La relatividad es un efecto desencadenado por la existencia de un límite máximo de velocidad (c).

Cuando hay una interacción entre cargas libres, este efecto no se percibe y se llega a este máximo en el momento de colisión de dos partículas: electrón y positrón, generándose una explosión positrónica.

… dibujo de cargas libres y de cargas forzadas (circuito):

cargas libres y cargas forzadas

cargas libres (desarrollo positrónico) y cargas forzadas por un circuito

Pero cuando existen tres elementos en juego, existirán tres diferentes velocidades… si éstas perduran a lo largo de una interacción y esto será siempre debido por la existencia de un movimiento forzado o circuito. De tal manera que las tres han de “ajustarse” según varíe alguna de las velocidades (la distancia entre ellas, dado que el radio entre partículas es sinónimo de movimiento).

Tenemos que el movimiento es el efecto de la distancia “percibido” por un observador inercial respecto a uno de los objetos. La relatividad es el efecto generado por un observador respecto a dos objetos en movimiento que está, a su vez, en movimiento respecto a los objetos que observa: es decir cuando hay tres actores en marcha: una triangulación.

…dibujo del observador en reposo y en movimiento (relatividad como triangulación):

movimiento relativista

.

Será la relatividad la que genere un incremento en la masa de las partículas que interaccionan dentro de un protón:    me → mp.

Y será la relatividad la que genere el magnetismo necesario para “parar” la caída del electrón de cortejo sobre el protón atraídos por sus cargas opuestas: Fβ = FЄ

Es decir que es bajo este prisma relativista que se genera la formación de la materia… protones y átomos.

Movimiento y física Quántica:

Hay tres resultados experimentales que han contribuido de manera decisiva (desencadenado?) al nacimiento de la física cuántica.

  1. De una parte el hecho de que la materia y los fotones interactúen con una unidad mínima o “cuanto”, descubierto por Planck, Eisntein y otros. Lo que da nombre a la teoría.
  2. El otro hecho experimental es el realizado por Young y posteriormente perfeccionado mediante electrones. De Broglie puso nombre a esta manera de actuar de la materia como comportamiento “dual”.
  3. El hecho de que el electrón gire en torno al núcleo del átomo a una distancia constante (ao), cuando las ecuaciones del electromagnetismo le obligarían a caer hasta contactar con éste tal y como ocurre con el positronio, es definitiva para el tratamiento matemático de lo que se llama “mecánica cuántica”.

La naturaleza dual parte del razonamiento siguiente: para que un electrón pase por dos ranuras otra vez y obtengamos un patrón de interferencias cuando ocurre, el electrón y consecuentemente el resto de la materia, ha de ser una onda. Como sabemos que la materia actúa como un sólido o “corpúsculo” en los choques y en otras interacciones, tenemos pues que solo hay una solución posible: la materia, al igual que la luz tiene una naturaleza dual. El hecho de que el electrón se quede a una distancia concreta del núcleo es por esta razón también, tiene una longitud de onda que coincide con ese radio, que a su vez denota la energía de Planck como la energía cinética por unidad de órbita.

Que el electrón se quedara a esta distancia podría tener otras razones diferentes, lo mismo que el hecho de que los cuantos coincidan con ese radio, pero el hecho innegable es el patrón de interferencias en el experimento de Young y en otros fenómenos posteriormente estudiados hace que:

                        Patrón de interferencias        →        naturaleza ondulatoria

… confirmándose la tesis de de Broglie.

Pero, que ocurre si existe una razón distinta para que el patrón sea de interferencia. Hasta ahora se ha analizado el fenómeno desde el punto de vista de la partícula: el electrón ha de pasar por las dos rendijas como única solución…

Con el modelo matricial no existiría el espacio sólido descrito por Euclides, sino tan solo las relaciones entre los elementos o partículas. De esta manera, el concepto de trayectoria cambia: las partículas (elementales) no transitan por el espacio, sino que se trasladan “por todas partes”, dando como resultado una trayectoria de Maupertuis. En el caso de distancias equivalentes, es decir si la longitud de dos posibles trayectorias fuera la misma (simétricas), la integral de Mauoertuis es igualmente válida para ambas, y eso es lo que realmente ocurre.

Es decir, el análisis de los hechos que antes descansaba en las partículas, ahora descansa en la geometría del espacio, de manera que el electrón describe una trayectoria matricial y no de espacio sólido (euclidiano). Ahora, las razones de las otras conclusiones: radio orbital y cuanto de luz pueden mirarse desde otra perspectiva. No nos es “necesario” el pensar en dualidades, ni en ondas.

Si aplicáramos la mecánica clásica tendríamos a un electrón circulando al 99,99999% de la velocidad de la luz en una órbita con un radio de 2.8×10-15 metros siendo éste una partícula sin estructura, es decir simple y teniendo en cuenta que si lo hacemos interactuar (chocar) con otros o con fotones, desvirtuamos su órbita. Es decir que la “observación” de éste puede darse por imposible. La tesis clásica es imposible de demostrar sin perturbar la trayectoria del electrón, de manera que decidir que es una onda resulta un modelo no falsable, aunque se acepta el “colapso de onda” que devuelve al electrón al estado de corpúsculo. Este es el escenario de las teorías sobre variables ocultas que algunos físicos investigaron: la experimentación a esas dimensiones y sobre partículas sin estructura es muy difícil.

Si los fotones son siempre producto de un mecanismo atómico, es decir todos los fotones son producidos por cambios en la energía de los átomos y éste tiene siempre una composición presidida (en función de o múltiplo de) por el radio del orbital de cortejo (ao), la frecuencia de los fotones serán siempre múltiplos de la unidad de órbita de ese electrón en el átomo. Es decir los experimentos de Planck, Einstein, etcétera, que intuyen el concepto de “cuanto” y de “onda” podrían ser explicados por otros motivos mas terrenales que la dualidad.

En definitiva tendríamos que la física clásica podría explicar la trayectoria no orbital entre electrones y positrones. La razón por la que un electrón no entra en orbita en una relación positrónica es la unidad mínima de distancia (re), y la conclusión de ello es que podemos considerar a las partículas elementales como carentes de masa cuando analizamos las relaciones entre éstas. Podría decirse que las órbitas entre ellas son de una sola dimensión, planas o pendulares, lo que se corresponde bien con partículas que interactúan con la fuerza de la primera partición.

(ver dibujo anterior sobre el equilibrio del protón)

Si la razón del orbital del electrón es clásico (relativista) toda la “filosofía” cuántica, la polémica del gato de Schrödinger, los dados de Einstein, el experimento EPR y en definitiva el carácter estadístico y la posibilidad de que en lo mas profundo de la Naturaleza ésta sea no causal quedaría aparcada.

(ver dibujo anterior sobre el equilibrio del átomo)

Así, Einstein, Bohm y otros físicos tendrían razón en el hecho de que existe una realidad  subcuántica acorde con la física clásica, solo que esas variables ocultas y no locales no están en la naturaleza de las partículas sino en la estructura del espacio mismo: algo cuya naturaleza mas esencial es precisamente “no local”. Es curioso reseñar que una de las posibilidades escrutadas por Bohm como variable oculta no local fue geométrica.

Movimiento y Mecánica:

En mecánica han existido dos tesis fundamentales respecto a las razones del movimiento: la atracción a distancia de los cuerpos (aún a pesar de que Newton nunca habló de dicha atracción como razón subyacente, sino que los cuerpos actuaban “como si” existiera tal fuerza atractiva: ad hoc). Y una segunda tesis, relativista, curvatura del espacio de tal modo que todos los cuerpos, incluida la luz, hayan de seguirla dicha trayectoria curva. Esta segunda tesis sí ha de interpretarse de manera literal: si que Einstein habla de una curvatura “real”, y por lo tanto la causa subyacente de la gravedad, no es una mera cuestión matemática. Las teorías de campo puede suponerse que parten de esta premisa, dando explicación a los fenómenos actuales de la gravitación, electromagnéticos, y  los generados por las fuerzas nucleares.

Aún quedaría otra tesis de la causa del movimiento de las órbitas celestes y es el que se deduce de las leyes de Kepler… toda órbita describe un movimiento cónico (continuo o cíclico), permaneciendo constante el “área barrida de la misma”. Es como si los movimientos de las órbitas fueran una invariante… algo que ocurre “per se”: la distancia, tal y como describe en su tercera ley obedece a una función del radio, es decir que la distancia genera el movimiento o que ambas cosas son lo mismo.

Esta interpretación de las leyes de Kepler que parece de menor calado que las sostenidas por Newton de las que se deduce el cuerpo de la física denominado mecánica. Y sin embargo, la invariante del movimiento de Kepler, referenciado a la distancia, sería un razonamiento paralelo a la tesis que mantiene este escrito: el movimiento viene determinado por la distancia entre los cuerpos.

Newton deduce la ley universal de la gravitación de la tercera ley de Kepler que no es mas que una cuantificación de esa invarianza de Kepler.

De manera que tenemos una invariante de movimiento respecto de la distancia como causa kepleriana que sustituye a las dos leyes iniciales del movimiento de Newton. Y una ley de cuantificación que coincide con la ley de gravitación de Newton

Newton desconecta el movimiento de las órbitas, haciendo posible que se analice éste de una manera lineal (infinitesimal de una trayectoria cónica), con ello y con la experimentación de los choques (e = m·v2) y apoyado en el concepto de fuerza desarrolla la mecánica. Al prescindir del concepto de “órbita”, la mecánica permite todo tipo de cálculos con cuerpos masivos, en donde se tomará la linealidad (trayectoria rectilínea) como un estándar.

Tenemos que las leyes de Kepler se ajustan a los requisitos de una geometría matricial: sus dos primeras leyes representan la invarianza (la segunda de ellas para el caso particular de asimetría de los componentes de alguno de los cuerpos: excentricidad) y la tercera cuantifica esta invarianza. Mientras que la ley universal de gravitación de Newton refleja lo mismo que la de tercera de Kepler, incluyendo dos leyes que no se corresponden con la realidad y una tercera que nos habla de la simetría  necesaria para que una matriz sea geometría (según la definición de Klein).

A efectos prácticos es muy útil considerar unos ejes inerciales y considerar en reposo lo que no varíe de distancia respecto de aquellos. De hecho, cualquier sistema de ejes en reposo sobre la Tierra es lo natural para nosotros (y para cualquier otro animal sobre la Tierra). Estamos atrapados en una órbita truncada por la superficie de la nuestro planeta, y así hemos desarrollado nuestro cerebro desde la primera bacteria hasta hoy día, a través de nuestra evolución. La mecánica de Newton, inspirada en la geometría cartesiana es “lo natural”.

Kepler, Newton y Einstein son tres maneras de ver el movimiento celeste o de las cosas grandes, de los objetos masivos o aquellos con la carga equilibrada. Las leyes y la matemática de éstos es compatible con la de una matriz y ésta explica con mayor  sencillez los fenómenos del movimiento de estos cuerpos. Las llamadas fuerzas por Newton quedan explicadas por la misma naturaleza geométrica de una matriz y las curvaturas espaciales (teorías de campo) generadas por la presencia de determinados cuerpos masivos o eléctricos también son mas elaboradas que la mera geometría matricial, Einstein se basa en el supuesto de una geometría tridimensional descartiana a la que le aplica en sus ejes una variedad de Riemann, lo que suma dos supuestos: geometría y curvatura. Creo que una teoría particional deriva en unas leyes del movimiento que  serían mas sencillas según el criterio de mínima acción.

Cuando las cargas eléctricas están apantalladas y por lo tanto los cuerpos no tienen carga, los radios entre éstos son el motor geométrico que genera la fuerza gravitacional. Según el cuarto principio particional: el movimiento es proporcional a la distancia entre dos cuerpos (respetando sus unidades de masa relativista), que girarán en órbita cónica alrededor de un centro de masas, para cumplir con el principio de que todo cuerpo o partícula ha de ser verdadero centro del universo (M).

Casilla de la matriz M y su correspondiente órbita (el motor geométrico):

la casilla y su orbita

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En resumen:

La razón del movimiento es geométrica, la necesidad de cumplir (exactamente) con la condición de que no existe un espacio previo, es decir unos ejes, sino que son los propios elementos de la matriz los que constituyen el tejido del espacio.

Ninguna de esas partículas que constituye el universo y el espacio de éste, tiene “preferencia” de ningún tipo respecto a ninguna otra… es decir, cualquiera puede ejercer de “centro” del universo indistintamente.

Una partición genera unas partes (interaccionando como m.a.s.), el orden que se establece entre ellas es de todos con todos que se puede expresar en una matriz que representaremos gráficamente con un grafo, es éste el que percibimos con nuestros sentidos como universo.

3 respuestas a el movimiento

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