geometria del universo

geometría del universo

La tesis de una geometría matricial, consecuencia de una partición, hace innecesario el universo de Riemann. No sería necesaria la curvatura del espacio para tener un universo cerrado y finito en donde cada cuerpo o partícula sea centro del mismo. Una matriz tiene implícitas esas características.

Espacio de Euclides frente a matriz: 

Como ya hemos comentado en el punto primero, la geometría del universo dista de ser evidente pero en lo que todos parecen coincidir es que carece de sentido un universo infinito en su dimensión. De tal manera que la teoría de un espacio tridimensional euclidiano, es decir plano, parece que es insuficiente para poder explicarlo.

Hay evidencias de que el universo que observamos es finito, y que además es simétrico, es decir, que cualquiera de los cuerpos se encuentren estos donde se encuentren, observan un universo equidistante en todas las direcciones (observaciones astronómicas de telescopios, ruido de fondo: Cobe). Por otro lado, no tenemos evidencia de que el espacio en donde se encuadra este universo sea euclidiano o plano.

Las geometrías que pueden describir de una manera ilustrativa estas características son las superficies de una esfera como la propia tierra o las de un globo, símil que se usa habitualmente para describirlo. En una superficie de Poincare cerrada (y conexa) obtenemos un universo con esas características con las

que lo observamos e imaginamos y del que parece que no tengamos evidencias en contrario.

La curvatura de las matemáticas de Riemann que cierran el espacio creo son las actualmente aceptadas en astronomía para dar explicación a lo que vemos y creo, igualmente, que es la teoría general de relatividad la que ha dado legitimidad a la curvatura del espacio, y por ende, a todas las teorías de campo, para dar explicación a los fenómenos de la física.

El hecho de que la presencia de una partícula sea la causa subyacente de que el espacio circundante a ésta se curve tal y como predice la teoría general de Einstein es la base legitimadora de la curvatura del espacio como causa de la gravedad y de otras curvaturas diferentes en presencia de otras partículas, como describe la física cuántica. Aunque quizá la causa fuerte para aceptar una curvatura del espacio sea el hecho de que la atracción a distancia de los cuerpos no sea demasiado consistente por ella misma. Ni siquiera Newton aceptó tal cosa.

Cuando dejamos de considerar que la causa única del efecto de gravedad y del resto de los fenómenos de la física para considerar que es el “campo” el que tiene las propiedades causales de esos efectos (curvatura para la gravedad, existencia de fotones para el electromagnetismo, etc.), ponemos a éste como causa subyacente de los fenómenos de la física y damos pié para que una curvatura del espacio de Euclides se vea como algo natural. Nos libramos de la necesidad de tener que hacer uso de una dimensión adicional para dar explicación a tal curvatura, cosa que si es necesaria en el caso del globo o de la superficie de la tierra. El hecho de necesitar una dimensión adicional que solo sirve para dar curvatura al propio espacio, es decir, al resto de las dimensiones y que además es imperceptible (no la podemos ver) sería un supuesto demasiado fuerte, difícil de aceptar.

Cabe otra explicación, una geometría espacial matricial:

.. esta teoría matricial tiene una predicción que hoy día es contraria a la opinión de la mayoría de astrónomos y físicos: el universo no puede estar en expansión. En una matriz coherente, que pueda sostener un sistema geométrico, de tal manera que el sumatorio de las distancias entre los cuerpos que la componen ha de ser constante, la tercera de las leyes de Newton hacen que ese sumatorio permanezca invariable. Es decir que el contenido de cada una de las casillas de esa matriz puede variar, pero el conjunto de la suma de esas casillas ha de permanecer como una invariante. Este supuesto hace que no quepa expansión del universo, ese globo de Poincaré no tiene una superficie creciente, sino constante.

Así, las medidas del corrimiento al rojo han de tener una causa diferente al alejamiento o acercamiento de las estrellas y galaxias, de manera que puedan estar basadas en la mera distancia o en un movimiento en la normal (orbital), que si bien tiene una velocidad menor según es mayor la distancia, tiene un área barrida proporcional al radio. De manera que este efecto doppler sea directamente proporcional a la distancia. Este punto, en contradicción con la comunidad científica, es una prueba de veracidad (falsable) de esta teoría.

En el caso de que toda galaxia (en términos generales todo cuerpo celeste) tenga un movimiento orbital alrededor de cualquier otro, no sería necesaria la “constante cosmológica” de Einstein para que la gravedad quedara equilibrada. Ni tampoco sería necesaria la expansión del universo para equilibrar la gravedad. Es decir que no existiría constante, ni tampoco expansión, solo una orbita entre cada dos cuerpos celestes.

También tendríamos que recalcular la necesidad de la energía oscura, y de la propia materia oscura. El movimiento orbital sería solo consecuencia de la distancia, de manera que todo cuerpo celeste tendría órbita respecto de cualquier otro, solo referenciada a la distancia. Sin expansión, no serían necesarias constantes cosmológicas ni la energía oscura.

La expansión continua del universo no es debida a una explosión que haya dado inercia a las galaxias, sino que parece ser una característica intrínseca del espacio: es el propio espacio el que se expansiona (!)… una geometría matricial producto de una partición está totalmente enfrentada a la posibilidad del “espacio” como algo distinto de lo que son las partículas que lo constituyen… el “espacio” sería algo emergente, consecuencia de la interacción de las propias partículas: no tendría naturaleza independiente y por lo tanto no tendría la opción de expandirse “motu proprio”.

La idea que Riemann tiene del universo, por el contrario, no se opone a la idea de que el espacio en si pueda expandirse, iniciándose en un punto infinitamente pequeño como actualmente es aceptado por la comunidad científica. Al dar pié para que este tenga la característica de una curvatura constante de manera que se cierre, podemos de igual manera adjudicarle otra propiedad que es la de que se expande a un cierto ritmo. Sin embargo aunque la matemática de Riemann sea sencilla conceptualmente, la representatividad de este modelo dista mucho de ser intuitivo y hace que de facto sea imposible el representarlo de una manera gráfica comprensible… la abstracción es firma de la tesis de Riemann. Por el contrario, la representación de una matriz es sencilla, tanto desde el punto de vista formal: una tabla cuadrada como desde el punto de vista gráfico o de su visión real: serían los cuerpos que lo forman, unidos por sus distancias: radios lineales entre si. Esta representación sería un grafo donde todos los cuerpos están unidos a todos los demás cuerpos.

De una matriz nace una estructura tipo grafo:

matriz y su grafo

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La identificación inmediata de lo formal y lo que ven nuestros ojos es inmediata, o sencilla, haciendo funcionar, entiendo, a la navaja de Ockham. Contrariamente, la teoría de Riemann fuerza dos esferas independientes o no solapadas, y la representación de estos dos mundos no tiene fácil representación o paralelismo ante lo que realmente nos encontramos cuando abrimos los ojos.

Este espacio, tal y como es aceptado hoy día, tiene otra característica adicional: se expande, para lo que es necesario una “energía oscura” que, todavía no hemos detectado.

En una matriz obtenemos un universo finito y cerrado, donde cualquiera de sus vectores puede hacer las veces de centro de la misma. Eso si, existen tantas representaciones posibles de ese tesauro como elementos tiene la propia matriz, pero todos ellos serían equivalentes (homomórficos)… y parece que es esto precisamente lo que nos encontramos cuando miramos a través de un telescopio: encontramos que el cielo guarda una enorme simetría, mas aún cuando analizamos la radiación de fondo, con visos de ser un fósil espacial, la cual guarda una enorme simetría en todas direcciones.

 Radiación de fondo (cobe):

cobe

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La razón fuerte para partir de la tesis de un espacio previo necesario es la  característica de las tres dimensiones, solo deformando éstas podremos llegar a un universo tal y como lo observamos. Así, Riemann tiene una gran credibilidad pues parte del espacio que actualmente nadie pone en duda: euclidiano para después obtener matemáticamente una nueva forma de éste. Pero cual es la razón de tal necesidad de un espacio tridimensional ?

Creo, como hemos avanzado en la primera parte de este escrito, que el espacio siempre es completo, es decir siempre tiene esas tres dimensiones que lo completa. Pero no son dimensiones sino una característica de la imaginación (o perjuicio) de cómo lo vemos. Un espacio así sería siempre infinito hacia los tres ejes del que se compone (x,y,z)… el espacio que tenemos gravado como cliché cerebral es completo, con tres ejes e infinito. Es el mismo problema que el color “naranja” que explicamos en la primera parte, es innecesario ese color (y el resto) cuando analizamos la radiación sin un cerebro humano que entiende las cosas por patrones establecidos (eîdos formales), que son muy prácticos desde el punto de vista de lo cotidiano, pero no lo son desde lo científico. Es mi opinión que el color naranja sencillamente no existe al igual que tampoco un espacio tridimensional e infinito, de la misma manera que no existe el unicornio y que no existe la palabra “mesa” sino como un cliché útil en nuestra vida cotidiana como seres humanos.

La trampa del espacio tridimensional es que es infinito y entonces necesitamos de una matemática para desposeer a este cliché de las características perniciosas de un planteamiento erróneo. Creo que al espacio euclídeo le ocurre lo mismo que a la aritmética, que cuanto mas reglas le imponemos, mas incompleta e inconsistente se vuelve. En el límite contrario tendríamos a un espacio que, sencillamente, no existe. De ahí que le llamemos emergente.

Tesis actualmente admitida:

1.      Necesidad de “un algo previo”: el espacio.
2.      Espacio tridimensional y euclidiano: necesidad de unos ejes infinitos   (actuales) e inconsistencia de que sean tres las dimensiones que teselen el espacio.
3.      Curvatura: para hacerlo coincidente con las observaciones.
4.      Crecientemente expansivo… necesidad de una energía oscura no detectada.

                                                →   cuatro condiciones “fuertes” necesarias para la actual tesis !

En Planilandia, el libro escrito por Abbott se describe un universo con solo dos dimensiones. Esta descripción destila de una manera clara el pensamiento de que entendemos por espacio en la actualidad, donde caben dos dimensiones tales como ancho y largo en donde se mueven los personajes. Sin embargo cabe formular otra tesis mas sencilla (menos elaborada). Donde las dimensiones vienen dadas por las partículas: dos partículas: una dimensión, tres partículas: tres dimensiones, cuatro partículas: seis dimensiones (n2 /2). Con este sistema tenemos que no hace falta crear el espacio y en una segunda creación cada una de esas partículas, sino que al crear las partículas crearíamos en el mismo acto el espacio como algo emergente de la interacción de aquellas.

Así tendríamos que siempre y en cada caso tenemos una visión tridimensional, es decir que miremos hacia donde miremos veremos un espacio completo (!). En el caso mas extremo de dos partículas tendríamos que realmente hay una sola dimensión, pero sin embargo cuando desde una de esas partículas mirásemos a la otra, ésta nos rodearía por todas las partes: largo, ancho y alto, de manera que ese espacio (emergente) sería completo.

 Visión siempre tridimensional y completa aún con tan solo una dimensión (no existe Planilandia):

vision unidimensional

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Hay otra característica notable de este espacio matricial: al ser meramente emergente de la interacción de todos los elementos existentes (vector) cada una de esas partes tiene en su propia naturaleza inscrita la característica de la no localidad. Cada partícula estaría en órbita respecto al resto de las partículas del universo y eso le confiere de manera instantánea una no localidad en sus interacciones. Esta característica la desarrollaremos más detenidamente cuando estudiemos el movimiento que se produce en las matrices, como consecuencia de la mera geometría, es decir sin el concepto de fuerza.

Definición de partícula:

δi ≡ vi = {ai1, ai2, …, ain}   conceptualmente, una partícula (puntual) no es otra cosa que un vector de distancias o radios al resto de las partículas. δi como sinónimo de “no localidad”.

Dejamos de necesitar, pues, el concepto de dimensiones, entendiendo por tales algo propio del espacio. Al no existir espacio no necesitamos las dimensiones (x, y, z). De manera que podemos decir que la distancia, verdadera característica entre los cuerpos (o la equivalente área barrida de Kepler) es en si misma una única dimensión. Pero al haber “n” elementos en la matriz podemos decir que existen “n” dimensiones en la matriz:

  • una dimensión entre cada pareja de elementos
  • “n” dimensiones en la matriz

… o bien podemos sencillamente prescindir de tal vocablo en la nueva geometría.

Algo que también deja de tener sentido es el espacio entre los cuerpos: si tenemos tres cuerpos solo habría tres líneas (que carecen de superficie o volumen) y toda la superficie del triángulo que forman es algo que no existe… algo que sencillamente no tiene sentido real. Lo cierto es que este espacio no lo podemos ver, pues para ver algo necesitamos que un fotón se refleje o sea emitido por un cuerpo y eso jamás ocurre en el vacío, de tal manera que no lo vemos. Sin embargo nuestro cerebro nos hace ver que existe, mediante el conocido mecanismo de dar continuidad a lo que si vemos (fotones en nuestra retina). El aspecto general de lo que vemos… la composición de la imagen que tenemos delante cuando abrimos los ojos es una vez mas un cliché, como lo son las tres dimensiones o el color naranja. No hay espacio sólido, sino el grid o tesauro que una matriz nos pone en nuestras retinas. El alto número de objetos que percibimos hacen que compongamos una representación sencilla para poder manejarnos en la vida cotidiana.

El espacio siempre sigue vacío, solo existen partículas y las distancias entre ellas (la capacidad asociativa del cerebro genera un espacio sólido emergente):     

espacio vacio

.

Las partículas elementales, y por ende todo elemento de la matriz M (universo) es puntual, sin volmen, superficie o distancia propia. Los conceptos de carga y de masa son emergentes de la “distancia” respecto de otras partículas (con carga y masa). Una partícula elemental (electrones y positrones) no son mas que las distancias respecto del resto de las partículas existentes (resto del mundo, RM) y por lo tanto un vector. Al prescindir del “espacio” como algo previo, positivo, con entidad propia (eîdos), hacemos que las partículas tengan no localidad… generamos un concepto de campo alrededor de cada partícula de manera inextricable o esencial. Partícula y campo serán la misma cosa, eso si, un campo que no será sólido, sino solo el conjunto de las distancias al RM, es decir el propio vector.

Geometría según Klein (el programa de Erlangen):

Creo, por último que una matriz arroja una geometría que cumple los requisitos de la definición de Klein en su programa de Erlangen. Si la energía (movimiento) cumple las características de grupo y el conjunto en el que se desarrolla es constante (sumatorio de las distancias es invariante). Una matriz en donde toda partícula o es electrón (-) o es positrón (+) y la interacción obedece a la ecuación de Coulomb que puede describirse como un movimiento armónico simple, de manera que los cuerpos neutros de carga compensen siempre su acercamiento o alejamiento entre sus componentes con carga, tenemos que el sumatorio de distancias es siempre el mismo y/o éste es igual a “cero”.

El sumatorio de la distancia entre los componentes de la matriz universal (M) nos da el conjunto vacío (Ø), que nos arroja una coherencia de grupo en cada operación y una simetría explícitamente exacta.

Como decíamos en el capítulo del principio de geometría matricial, hay un conjunto que no varía (M) en donde se inscriben las operaciones de grupo, lógicas o causales, que generan la geometría. Las operaciones que hemos descrito como los m.a.s. que generan las órbitas, ya sean éstas consecuencia de las interacciones eléctricas (serán planas o del tipo pendulares), ya sean gravitacionales (que serán cónicas). Ambas serán m.a.s., cuya característica de simetría es evidente, siempre alrededor de un centro de masas que será respetado para toda la matriz

En el caso de los choques, esta simetría se consigue mediante la ley de acción y reacción que hace variar las “casillas” de la matriz en la misma cantidad, pero en sentido opuesto a las dos partículas involucradas: el sumatorio de los vectores de las partículas involucradas mantendrán la suma de sus elementos (casillas) constantes, pero la distribución de esos valores cambiará, y lo hará de una manera simétrica (inversa) respecto al sumatorio del vector del elemento contrario del choque.

Estas operaciones serán, pues, simetrías y serán, además del tipo: GxG→G.

Hay un matiz que conviene destacar y es que al haber existido una partición primera generadora de los dos polos y una partición segunda generadora de las “n” partículas existen dos tipos de relaciones: la que hay entre las partículas cargadas y que será de una sola dimensión (muy poderosa por ende), y la que hay entre los “n” parejas de partículas que será de “n” dimensiones (y 1/(raíz de n) veces menos potente que la primera), que en términos de experimentales son las relaciones eléctricas y las gravitacionales con su contraste tremendo de poder de interacción (1042).

Creo que actualmente tenemos un espacio que sugiere una geometría en donde la operación de expansión exige   GxG → G’ y de nuevo G’xG’→ G’’  de manera que la expansión del propio universo obliga a considerar al espacio como una parte (una partícula mas) del mismo, y al crecer de manera constante (aceleradamente o no), nunca obtenemos el mismo conjunto, sino uno nuevo. Ello hace que la operación nunca pueda ser coherente (de grupo). Expansión genera energía oscura y materia oscura que no podemos encontrar por ninguna parte.

Otras cuestiones innecesarias:

Un último tema hace referencia a la característica del continuo. En ese espacio tridimensional no solo es necesaria la característica perniciosa (daño colateral) de la infinitud, sino que es necesaria o deducible otra característica que, a mi juicio, es innecesaria y perjudicial del mismo modo que aquella. En una matriz no necesitamos un mundo continuo, con uno discreto es suficiente… aquí una vez mas funciona la navaja de Ockham. Las posiciones de orden entre las partículas parecen suficientes para dar respuesta a las necesidades de ese universo, de tal manera que “n” distancias unitarias serán las únicas necesarias (para cada una de las partículas). Nuestro universo estaría compuesto de un número finito de elementos (1084 aproximadamente) y de la misma manera y por el mismo motivo solo necesitaría un número finito de formas de ordenarse: principio de la discrecionalidad en donde surge una unidad de distancia (o distancia mínima re = 2,8 · 10-15). Esta distancia es tan pequeña, que a efectos humanos parezca que vivimos en un universo continuo y sólido.

Las paradojas que nacen de un universo infinito (o continuo) fueron las causantes de que la matemática de finales del siglo xix  se centrase en el análisis de si misma: los intentos de entenderla hasta sus últimas consecuencias desarrollándolas desde distintas premisas: formalistas, intuitivistas y lógicistas. Todos estos desarrollos fueron frustrantes (enfermizos ?), llegando Gödel a la conclusión y demostración de que tal intento era imposible. Su prueba de incompletitud y la posterior prueba de la imposibilidad de demostrar la consistencia de los sistemas desde ellos mismos, hace dudar de los propios formalismos mas allá de la lógica proposicional o de la observación directa de la Naturaleza. El mismo sistema geométrico axiomático de Euclides queda en entredicho, especialmente al considerar infinitos (ejes) o la continuidad del mismo (infinitos actuales en cualquiera de los subconjuntos de los ejes). Estas conclusiones matemáticas pueden aplicarse al espacio en el que nos movemos, debemos de encontrar una estructura del universo que sea lógica y consistente de una manera paralela a la propia teoría matemática.

Vemos, pues, que el propio desarrollo de las matemáticas como cuerpo consistente ya nos preludiaban el hecho de la infinitud, y por ende, de la continuidad, como un problema importante y sin una solución en la actualidad.

Discrecionalidad de las distancias:

discrecionalidad de las distancias

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La conceptualización del término “infinito” no vendría del hecho de un espacio continuo, o de un espacio con la posibilidad de que la distancia entre dos partículas sea infinita (infinito actual). Sino que el concepto de infinitud tendría una cabida en algo esencial a este universo particional: la diferencia entre dos partículas elementales (con caga eléctrica) es infinita conceptualmente por la mera “inversalidad”. Los inversos son (por definición) infinitamente diferentes. Por otro lado la distancia entre los dos polos de la primera partición (+-) es también una distancia conceptualmente infinita… haciendo intrascendente la medida de la misma; las subsiguientes particiones dividirían esta distancia en partes alícuotas que, a su vez, tendrían la misma categoría de infinitud. Es decir que el carácter infinito no proviene de que la distancia sea mayor a cualquier número posible, sino que proviene de algo cualitativo y muy real: la diferencia entre un electrón y un positrón.

Sería un infinito cualitativo y no cuantitativo (basado, este último, en el número como axioma).

La discrecionalidad noslibera de dos figuras conocidas: el caos y los infinitos de los cálculos cuánticos. Una suficiente capacidad de cálculo haría posible tener respuesta en cada caso a la posición de una partícula… y en el caso de las partículas subatómicas, nunca se podría llegar a un radio “cero”, sino que el mínimo daría una solución concreta para cada caso.

Los problemas creados por la tesis del continuo: el infinito, empezarían a irse solucionando.

Equivalencia entre polos y posición (carga y masa o electricidad y gravedad):

Podemos decir que lo que es el polo (+) y (-) tiene su equivalencia con las “n” posiciones de las “n” partículas del universo. El denominador común es la partición (sistema de generar dimensiones, fuerzas o m.a.s.) y la diferencia el número de dimensiones que tales particiones generan.   (carga ≡ posición, como sistema de dimensiones o de interacción entre partículas o cuerpos respectivamente).

polos (+-) para electricidad   =  posiciones (xyz) para gravedad

Mas (+) y menos (–) equivalen a una dimensión, mientras que las distintas posiciones equivalen a 1084 dimensiones… al haber muchas mas dimensiones en el caso de la materia, la comparación es difícil. La electricidad puede ser repulsiva solo porque son dos partículas del mismo signo, necesario producto de la segunda partición. Si solo hubiera habido una partición, solo existiría un polo + y un polo -, y la única interacción entre ambos sería la de atracción, lo mismo que le ocurre a la gravedad, que solo puede atraer y no repeler. Al ser una función de funciones hay un tema de “encadenamiento” (G○Є… gravedad composición electricidad) .

Nota:

La radiación de fondo, no sería la consecuencia de un big bang, sino que sería la consecuencia de la formación de los protones. Este proceso arrojaría una pareja de  fotones de máxima energía en el momento en que los dos positrones pasasen de una caída hacia el núcleo a una dirección normal respecto de éste, tal y como ocurre cuando un electrón libre llega a esa distancia de equilibrio en el átomo.

La existencia de la radiación de fondo justifica el inicio del universo… no es necesario que éste haya surgido de una singularidad que obligue el éste a expandirse. La radiación de fondo justifica el big bang y otras opciones de inicio del universo.

Formalidades:

A través de la historia se ha ido modificando poco a poco el espacio euclídeo, quitándole ciertas características de rigidez. Prescindir del axioma de las paralelas ha derivado en las variedades de Riemann y otras topologías…

¿ se podría dar el paso de prescindir completamente de éste en ese camino de simplificar la manera actual de ver el universo ?

… límite en la deconstrucción →    prescindir del espacio por completo !!

Los inversos (o contrarios, tal y como los calificaban los presocráticos Anaxagoras, Heráclito y Parménides) que generan lo (+) y lo negativo (-), y en el caso recursivo que nos ocupa, los “n” electrones y positrones podrían formar un cuerpo consistente geométrico: una matriz. Y ésta, generar el espacio, las fuerzas, la relatividad y… por extensión, todos los fenómenos de la Naturaleza.

Los formalismos que podrían simular esta Naturaleza sería la lógica elemental, generadora de los conceptos inversos (v/f por ejemplo), y por la recursividad formar todas las parejas necesarias. La relación matricial entre ellas (dos a dos y todas con todas) generaría las matrices de donde deducir mediante diagonalización las funciones necesarias que no serían otra cosa que los fenómenos Naturales.

El programa logicista de Russell terminó con la demostración de Gödel. Sin embargo éste pasaba de la lógica de proposiciones a la aritmética. Sin embargo la manera que sugiero de conseguir el ansiado sistema matemático consistente y completo basado en la lógica es pasar de estos inversos (y sus derivados recursivos) a las matrices que estarán compuestos de los elementos verdadero y falso y sus derivados recursivos en un orden matricial (todos con todos) de la misma manera en que Gödel aritmetizaba la lógica de proposiciones con su método de numeración de las sentencias. Y a través de éstas matrices y de la diagonalización de éstas, generar las funciones polinómicas. De ellas se pueden separar las distintas expresiones aritméticas (y sus equivalentes algebraicos y trascendentes: trigonométricos, exponenciales), de donde se podrán separar los números pitagóricos. Es decir que el periplo “acaba” en los números: que solo tienen una naturaleza local.

Es decir que son los números (la aritmética) la que genera la incompletitud y la imposibilidad de demostración de consistencia… pero no las funciones (derivadas de las matrices). Así, es posible que podamos hacer consistente a la matemática en cuanto a matrices y teoría de funciones.

Este cuerpo teórico “formal” sería paralelo a la evolución del propio universo: partición primera y sucesivas, quedando una sintonía entre lo que es la Naturaleza y la manera (formal) de expresarla y/o comunicarla, donde las funciones representarían a los fenómenos de la Naturaleza: electricidad, gravedad, resto de las fuerzas, protones, átomo de hidrógeno, átomos complejos, fotones emitidos y absorbidos…

Lo veremos mas detalladamente en el capítulo sobre formalismos:

lógica  →  matrices  →  funciones  

expresiones aritméticas  →  números pitagóricos

… la primera parte del desarrollo sería la parte “no local” de las formalidades, que en matemáticas sería la lógica mas elemental (proposicional), las matrices y las funciones junto al cálculo. Y la segunda parte de la sentencia representaría a la aritmética y a los números, ésta parte sería la “local”, capaz de resolver problemas pero incapaz de analizar correctamente a la Naturaleza. Las igualdades (funciones) en la Naturaleza representarían a vectores y son éstos los que generan el m.a.s. entre cada dos elementos. Una expresión aritmética sería un “sistema” de partículas aislado y un número equivaldría a una partícula aislada; estos dos últimos conceptos quedarían fuera de la realidad generada por una partición: no hay manera de aislar a una partícula, pues ésta es indisoluble de su “campo”.

“Salto” conceptual:

La geometría matricial es sencilla en su formulación, enormemente flexible en su mecanismo, pero diametralmente diferente de la geometría euclídea. Es necesario el dar un “salto” conceptual para poder abordarla. Sin ir mas lejos, las dimensiones son cosas distintas en ambas conceptualizaciones, en una de ellas hay pocas pero de naturaleza infinita, en la otra hay muchas pero de naturaleza unitaria. Conceptos como cerrada y como conexa varía diametralmente entre  la una y la otra…las geometrías euclidiana y matricial no pueden compararse, entre ellas hay un salto que es necesario dar.

Concepción cartesiana y matricial no son comparables, hay que desarrollar cada una para ver como funcionan.

6 respuestas a geometria del universo

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