beauty

S Weinberg

Steven Weinberg

La ecuación final, en  caso de existir, la reconoceremos por su belleza

(S Weinberg)

Dice Steven Weinberg que si no es realmente bella, nos preguntaremos… “pero porque razón es así”… y todo comenzará de nuevo.

Crear algo de la nada, establecer algo donde no existía ni espacio ni tiempo ha de ser un poco radical… difícil de aceptar de manera inmediata. Quizá sea necesario el “acostumbrarse a ella”, de la misma manera que hay que hacerlo con las matemáticas tal y como decía von Neumann: “las matemáticas no se entienden, solo nos acostumbramos a ellas”.

Los espacios definidos por una matriz tienen algunas características que siendo sencillas son muy poderosas, una de ellas es la de generar “per se” curvaturas en el espacio al definir vectores de igual tamaño (igual cantidad de distancia con la suma de sus elementos). Esto nos lleva a poder representar todas las geometrías posibles.

A su vez esta geometría carece de centro y por lo tanto puede representarse de tantas maneras como queramos, posee “n” maneras de poder visualizarse, lo que da una flexibilidad espectacular a su representación.

Además, las trayectorias se realizan por todas partes, pues no existe una disciplina euclidiana para trazarlas… la única condición es que entre dos interacciones (colapsos) el tiempo transcurrido será el menor posible. Lo que parece indicarnos que sencillamente se guía por el principio de mínima acción.

Sin embargo lo mas atractivo de un espacio matricial de donde emerge un espacio de Euclides (curvado) es que la estructura es la mas sencilla posible:

una estructura geométrica matricial nace de una relación de “todos con todos”, sin preferencia alguna entre las partes o entre las relaciones de aquellas

Así, cualquier otra geometría que he intentado pensar es siempre mas compleja… tiene mas axiomas y reglas que la que proviene de una matriz. Y ello me parece una característica de belleza.

El concepto de partición creo que resulta muy sencillo: dividir de igual manera (o sin perjuicios) algo previo. El realizar esta operación de un conjunto vacío es, a mi modo de ver, un candidato a aquella sentencia primera de la que suele hablar Steven Weinberg.

Obtener todo el universo de dos particiones, de dos ecuaciones tan sencillas.

Y todavía más, el hecho de poder generar algo de la nada mediante la separación de ésta en dos inversos, creo que tiene aquellas condiciones de las que SW habla. Distinto es que tal cosa funcione… pero eso es otra historia.

Tendríamos un universo interconexionado a nivel no local entre todas las partículas existentes y por lo tanto entre todos los posibles subconjuntos de aquella (submatrices).

Parecería que la característica mas atractiva de todas sería el hecho de que cada partícula sea el centro mismo del universo, dado que una matriz carece de tal centro y que existen tantas representaciones de ella como partículas.

Sin embargo hay otra característica todavía mas radical: si una sola partícula desapareciera del universo presente… los inversos dejarían de serlo… de manera que todo el universo quedaría destruido con aquella. Cada partícula, cada trozo de universo es igualmente esencial para el conjunto (!!)

Sería un universo único, pues es condición de inversos el tercio excluso y todos (personas, animales o cosas) seríamos igualmente imprescindibles para la existencia del todo.

Link con la teoría Particional

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