GEOMETRIA: euclides, newton, leibniz, maupertuis, young, klein, schrödinger, de broglie, heisemberg, feynman, bell

En la hipótesis de una partición, un elemento de la misma está únicamente constituido de un vector:

δi ≡ vi ≡ {a1i, a2i, … , ani}

… lo que quiere decir que su naturaleza carece de atributo alguno que no sea la relación con el resto de los elementos de la partición. δi será aquello que le identifique con el resto de los elementos, y en el caso de dos particiones tendrá los atributos de dos naturalezas: lo que le identifica con la primera partición y lo que le identifica con la segunda: carga y masa en el caso que nos ocupa. La dimensión “propia” de cada partículas no existe, de manera que resulta correcto interpretar ésta como puntual.

Las partículas elementales (simples) deben de ser puntuales. En nuestro caso electrones y los positrones deben de ser puntuales.

El carácter puntual de las partículas elementales (electrones y positrones) les confieren una serie de características muy diferentes de los “sistemas” o conjunto de partículas elementales… imposibilidad de ser detectados o “vistos” tal que:

carácter puntual → invisibilidad → trayectoria de Maupertuis

… trayectoria de Maupertuis o de mínima acción que no es otra cosa que el carácter dual cuántico, es decir esa naturaleza de “onda” (onda de probabilidad), que se colapsa solo cuando interaccionamos con ella, concediéndole un carácter de “visibilidad” al colapsar esa trayectoria o integral mínima. Sin embargo, esa onda no es verdaderamente probabilística, sino que es causal.

La causalidad de una trayectoria de Maupertuis no es más que su solución matemática, eso sí, es necesario poder valorar la velocidad y la dirección correcta del abanico de trayectorias de un frente de onda para poder dar una solución matemática. Necesitamos saber la física de esas trayectorias e incluirlas en el cálculo para llegar a una solución correcta.

Un fotón no es más que un apunte de información, la relación del cambio de un estado de un sistema (átomo) con el cambio en otro sistema (otro átomo) del que se encuentra a una distancia determinada. Una relación a distancia que se realiza a la velocidad estándar de la luz (velocidad de causalidad o de coordinación)… una verdadera “acción a distancia”… como hemos visto en la teoría de este blog.

Es decir un fotón es una trayectoria. Un fotón no sería una “partícula” a modo de un electrón, sino solo la información del “momento” y de la “dirección” de una trayectoria. De ahí que éste comparta las características de no poder ser “visto” sin perturbable, es decir, que si lo “vemos” estaremos colapsando esa trayectoria y haciendo que esa información de momento y dirección se materializa en una modificación del momento y la dirección del sistema con el que le observamos (perturbamos).

Los fotones entrelazados son, por lo tanto, una trayectoria de Maupertuis, que se colapsan   en el momento de ser perturbados. Al colapsarse la integral, se da una solución a la misma que, en el caso de entrelazamiento ocurre en dos lugares diferentes, uno por cada fotón. La velocidad de la información es supralumínica (de hecho instantánea), de igual manera que lo es en la trayectoria de un electrón o de un fotón independiente, aunque ahora es mucho mas espectacular por el hecho de que la separación de ambos fotones entrelazados es grande (puede verse a simple vista la instantaneidad del efecto).

El colapso de una onda de probabilidad de Schrödinger (Ψ) es instantáneo, es decir, todas las trayectorias posibles de mínima acción se traducen en aquella integral mínima que tiene su final allí donde “choca” con su “observador” y ello ocurre coordinadamente e instantáneamente. Sin embargo es “causal” y no probabilística. Si fuéramos capaces de obtener la información de su posición inicial y la de su posición final y el trayecto de mínima acción… la solución podría calcularse y coincidiría con los resultados experimentales sin necesidad de atender a una realidad aleatoria fundada en el cuanto “h“.

Estas características no están en la naturaleza de las partículas elementales (fotones y electrones – positrones), sino que están en la naturaleza del espacio que, en lugar de ser euclídeo, tiene una estructura matricial.

El teorema de Bell tendría la solución de una velocidad supralumínica que existe solo en el cálculo de las trayectorias… no en la velocidad de las partículas:

Los fotones, al ser meras trayectorias (sin partícula masiva), viajan a la velocidad de la luz (causal o de coordinación) pero no a velocidad superior a aquella,

los electrones y positrones (partículas con masa) viajan a velocidades inferiores a la de la luz,

al perturbar tanto a unos como a otros, se colapsan instantáneamente y por lo tanto la información de la trayectoria si viaja a una velocidad superior a la de la luz, pero no es la partícula la que vieja (sean electrones, positrones o fotones), sino la información de la trayectoria

Un argumento semejante es el que se baraja en la explicación de la teoría inflacionaria del big bang. No hay materia que viaje, sino que lo que viaja es el propio espacio al expandirse. En esta ocasión es el espacio el que hace sus cálculos y arroja una solución a una trayectoria que no es “real” al no existir espacio sólido por el que desplazarse.

la onda de probabilidad (Ψ), las trayectorias de Young y los fotones (γ) obedecen a la misma naturaleza: son trayectorias por un espacio que lejos de ser de Euclides, es una geometría de Klein, originada en una partición y materializada en una matriz cuadrada y simétrica en donde los elementos son vectores, esto es, relaciones de todos con todos y cuyas trayectorias son un frente de onda que se colapsa en la integral de mínima acción

Electrones y fotones gozan de invisibilidad… si queremos observarlos colapsamos sus trayectorias (frente de onda), reiniciando una nueva integral de mínima acción. Pero son cauales en lugar de aleatorios, que es como se les considera en la interpretación ortodoxa de la física cuántica.

La no localidad de Bell es correcta y se materializa en un espacio que es el grafo de una matriz cuyos vectores son las partículas elementales (electrones y positrones), en donde no hay trayectorias sólidas, sino meros cálculos de mínima acción.

La dualidad (De Broglie) no reside en la partícula, sino en el espacio que ésta habita. Una partícula puntual y un espacio matricial son la combinación que origina los fenómenos cuánticos… patrones de interferencias, onda de probabilidad, indeterminación de Heisemberg, entrelazamiento…

si el espacio no existe… lo que nos queda son las relaciones entre las partículas: el cálculo infinitesimal (Newton y Leibniz) no es una manera de calcular los desplazamientos de las partículas, sino el desplazamiento mismo de éstas

Ahora se entiende que una partícula “sepa” donde va a ser observada (perturbada) desde el momento de iniciar su trayectoria… es decir antes de que sea perturbada. No resulta una contradicción que sepa algo antes de que ocurra, puesto que su trayectoria es un frente de onda (Feynman) que se normaliza en el momento en el que la perturban.

las partículas parecen no poseer trayectoria, parece que “saltan” de una perturbación a otra, de un colapso del frente de onda al siguiente colapso. A lo largo del período entre ambas posiciones tienen tantas trayectorias como elementos tiene la matriz, de manera que son invisibles y su “estado” es poco intuitivo, aunque igualmente “real” que la posición concreta cuando son perturbadas

Todo ello tampoco es tan extraordinario, dado el hecho de que jamás “vemos” un cuerpo, sino solo percibimos un fotón que ha rebotado o partido de éste y que interacciona con nuestra retina y así, el mecanismo de nuestro ojo nos orienta de “por donde ha llegado dicho fotón”. Al poseer dos ojos centramos los objetos con una cierta profundidad de campo.

La creencia incorrecta de creer que estamos viendo un objeto, genera un perjuicio. De manera que cuando nos damos cuenta de que las trayectorias no podemos percibirlas, ese perjuicio hace difícil el aceptar tal supuesto.

Si pudiéramos ver las trayectorias, las “n” trayectorias, reales que surgen entre dos observaciones, entonces nos daríamos cuenta que es normal que un electrón pasa por dos rendijas, el concepto de orbital alrededor de un núcleo atómico, o que la información entre dos elementos entrelazados sea instantánea. Y por supuesto entenderíamos que el mero hecho de observar (perturbar o colapsar) una trayectoria, hace que ésta varíe el resultado de la subsiguiente posición (rotura se simetría en el caso de las rendijas de Young)

Link a “teoría Particional en referencia a la física cuántica”

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